Ruber Osoria, un poeta de luz

26 de noviembre, 2021 - Entrevistas - Comentario -

Ruber Esmil Osoria González nació en Contramaestre, un pueblo de la oriental provincia de Santiago de Cuba, tierra de sangre taína y de mambises como Juan Fajardo Vega, último mambí que luchara en la guerra de independencia contra la colonia española.

Su trabajo fotográfico es un reflejo visual de sus vivencias, observando, oyendo y difundiendo el abuso social.

Cruzamos el charco para conocer a un fotógrafo que se ha hecho así mismo en una lucha con la vida. Como él dice, "Esta vez el inmigrante no es el objetivo a fotografiar, sino que está detrás de la cámara, capturando las escenas de violencia sufridas por el pueblo al que han baleado sus derechos".



 MUY BUENAS RUBER, UN HONOR PODER TENERTE HOY EN EL BLOG. LLEVO TIEMPO SIGUIENDO TU TRABAJO, ES EXCEPCIONAL AMIGO. TENÍA MUCHAS GANAS DE CHARLAR CONTIGO.

DE CUBA A CHILE, ¿UN PERIPLO DIFÍCIL?

Sí, fue una travesía que pensándolo bien y comparando con experiencias de otras amigas y amigos, mi trayectoria emigratoria fue casi VIP, por así decirlo. Esos días yo tenía mucho miedo e incertidumbre. Imagínate, vengo del campo, soy un guajero natural, un guajero del monte, de un pueblo donde no hay semáforos no existe la tecnología, no existe nada. Enfrentarme a un mundo nuevo, y más si vas al mundo capitalista. Puedo decir que aparte de eso, también uno tiene en mente esa persecución  de la llamada "seguridad del estado", que es un órgano omnipresente del gobierno cubano que cualquiera te puede denunciar, cualquiera te puede sapear, por así decirlo.

Entonces por eso yo decido viajar, por la necesidad de comprarme una cámara. Yo me encontré con la fotografía y me di cuenta de que era la forma que quería para expresarme, para hablar. Creo que algo que me ha ayudado mucho, es que antes de hacer fotografía, antes de usar una cámara, antes de nada, ya me había creado un discurso aunque no tuviera cámara. 

Llegué a Guyana, salí de la Habana. Este viaje fue volver a nacer, una nueva vida. De Guyana fui a Brasil, de Brasil a Perú, de Perú a Chile, en manos de los traficantes de personas. En cualquier momento podía pasar algo, te podían hasta matar, quitar el pasaporte, no sé, miles de cosas, era una incertidumbre y más sin conocer a nadie. Eso es lo más triste, nadie te espera al otro lado, al menos a mí nadie me esperaba, muy triste. 

Esa travesía fue así, ilegal, sin documentos, comiendo poco, ahorrando dinero, ayudando a otros cubanos en el camino. Muchos pensamientos en la cabeza, pero la fotografía no salía. Incluso todo ese tiempo así, lo que me aliviaba y me calmaba era hacer fotografía en mi mente, ir encuadrando, iba pensando en todas las fotos que iba a hacer cuando me comprara mi primera cámara. Que eso era lo único que yo quería, trabajar y comprarme mi primera cámara para sentirme lleno. Yo me sentía vacío en Cuba sin tener cámara. 

Aprendí muchas cosas, que ser inmigrante indocumentado es igual a ser nulo o vacío. No existes, no eres nadie, no le importas ni al estado ni al sistema. Somos un número y sin ese número no eres nadie.


 TU OBRA HA SIDO INFLUENCIADA POR EL FOTÓGRAFO CHILENO HÉCTOR GONZÁLEZ DE CUNCO

CUÉNTANOS RUBER

No solo el Cunco me ha influenciado, es del nombre que más me acuerdo. 

Fue en una pelea que tuvimos en un grupo de Facebook que me botaron. Me botaron de casi todos los grupos de Facebook de Chile. Sí, me botaron. ¿Qué voy a hacer no? Fue con Cunco que discutía sobre qué era la fotografía de calle. Yo en el inicio siempre mantuve mi discurso de por qué hacía una foto. Y nadie me podía decir que  por qué la cortaba así, ese es mi lenguaje. Nadie me puede decir que encuadre así o asao. Es una falta de respeto a la fotografía. La fotografía más que un lenguaje es... no tiene reglas, tú no la puedes encasillar en algo, no puedes decir que esto es aquí o allá.

 Incluso la fotografía creo que es uno de los lenguajes más libres, porque la literatura lleva acentos, tildes, comas, y eso la encasilla. El lenguaje se condiciona, pero el de la fotografía no, es amplio, no tiene reglas, es crear y crear, y es tu lenguaje, lo que tú dices. Yo soy de los que piensan que no existe una foto mala o buena, existen contextos buenos o malos. El contexto es casi un setenta por ciento de lo que una imagen te puede transmitir a ti. El otro por ciento es lo que tú te imaginas e interpretas. 

Me gusta el trabajo de Héctor porque me identifico con él. Es de campo igual que yo, que soy de Contramaestre. Él da unos talleres que se llaman "Poética de lo cotidiano" y a mí me gustó eso. 

Sin embargo, me siento más influenciado por mujeres como Gilda Pérez, Lola Falcón, Paz Errázuriz y más contemporáneas como Evelyn Sosa.


 RECIENTEMENTE SE HA INAUGURADO TU EXPOSICIÓN "COLORES CHILENOS: LA SERENDIPIA DE LA LUZ". UN AGRADECIMIENTO A LA CIUDAD DE CONCEPCIÓN, LA QUE TE ACOGIÓ Y DONDE HAS LOGRADO DESARROLLAR TU CARRERA PROFESIONAL. ¿QUÉ NOS PUEDES CONTAR DE ESTA OBRA?

Sí, recientemente inauguré la exposición "Los Colores Chilenos: la serendipia de la luz", que fue mi agradecimiento a la ciudad. Esta ciudad me acogió bien, todo el mundo me trató bien, me ha dado todo. Me ha permitido desarrollarme artísticamente y profesionalmente y estoy muy contento. Me siento de acá. 

Al principio hacía todo en blanco y negro. La fotografía cubana cuando tú la miras hay muy poco trabajo a color. Un día conocí a mi compañera, la madre de mi hija. Ella es pintora. Fue cuando empecé a descubrir el color y a hacer fotografía en color. Toda la casa está llena de pinturas de colores y eso me influenció. 

Trato de reflejar mi ciudad, retrato Chile pensando en Cuba. Todas esas imágenes que yo tenía en la retina las estoy reproduciendo acá. Trato de buscar mis pedacitos de Cuba acá. Creo que eso me ha ayudado mucho en el proceso de adaptación. Fotografío en la misma zona en la que estaba en Cuba, el arte, los teatros, los poetas, bandas de rock, ese era mi ambiente en Cuba y es lo que busco acá y me refugio en eso mediante la fotografía.

Soy un fotógrafo que fotografía Chile pensando en Cuba. Intento reflejar esos colores. Me gusta fotografiar el día a las 12:00 o las 13:00, cuando el Sol está bien picante. Los fotógrafos le huyen a esa hora y a mí me gusta porque es la hora de mi pueblo y el Sol quema, soy caribeño y es mi hábitat natural. Es cuando empiezo a componer con luces y sombras.

Tengo un trauma, siempre quise ser poeta. Me gusta la poesía y he leído mucha; Vicente Huidobro, Eliseo Diego, Bertolt Brecht. Siempre quise escribir pero no podía, no se me daba. Y de repente empiezo a escribir con luz, soy un poeta de luz.


¿CUÁL FUE EL DETONANTE QUE TE HIZO EMPEZAR A FOTOGRAFIAR EL ESTALLIDO SOCIAL EN CHILE?

Yo recién me había comprado una cámara, de un trabajo ilegal que ahorraba moneda a moneda. Fue una Sony Alpha 58, 18-55 de kit y el 55-200 creo. Y de repente pasa el estallido social. Yo había pasado tantas cosas como inmigrante, desigualdad, humillación. En esos días me doy cuenta de la violencia del estado contra el pueblo trabajador, y me incluyo, quedó oprimido tanto por la izquierda y la derecha. Entiendo al pueblo latinoamericano como uno solo, como lo soñó Martí, desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Es bochornoso que siendo un ciudadano americano tenga que pedir visa o un carnet para poder entrar a cualquier país. No tendríamos que tener fronteras en Latinoamérica.

La violencia no discrimina, todos somos iguales. Eso me llamó la atención y veía como toda la población chilena pasó a ser indocumentada. Cómo la trataban en ese momento, así me trataron a mí por ser inmigrante indocumentado. Hice esa asociación y por eso salí a fotografiarla. Ese fue el detonante.



¿HAS SENTIDO MIEDO EN ESTAS MANIFESTACIONES?

Nunca sentí miedo, me sentí bien. Estaba fotografiando algo histórico, y me sentía importante en ese momento y reafirmando mi compromiso con la fotografía. Nadie me estaba pagando nada y me jugaba la vida por hacer fotos. ¿Pero cómo no fotografiar el estallido, cómo no tener ese compromiso?. Esto forma parte de la historia.  Esta generación de fotógrafos es parte de algo único, como por ejemplo la pandemia. Tener registro de esto para las nuevas generaciones es algo maravilloso. 

Estudié a la gente y sabía en qué lugar vestirme de una forma u otra. Chile es un país que te trata según te vistes, entonces yo tenía un traje y me vestí de lindo y salía como cualquier periodista. Ya tenía una credencial y todo era psicología. Me di cuenta de que a muchos fotógrafos que vestían con poleras y rockeras les daban más. Un día me quedé como cinco minutos sin poder ver, me tuvieron que dejar una máscara para poder respirar bien. Pero siempre iba solo. 

El único miedo que sentí era que me podían deportar, ya que estaba sin documentos. Encima esos días había salido en los televisores que los cubanos estaban infiltrados acá por el comunismo y estaban promoviendo la protesta. Si me detenían y veían que era cubano, no sé que podría haber pasado. El gobierno reprimió como cualquier dictadura de derechas, incluso peor.


   El PUEBLO CUBANO DIJO BASTA. ¿QUÉ NOS PUEDES CONTAR SOBRE EL PODER QUE TIENE LA FOTOGRAFÍA  DOCUMENTANDO ESTOS SUCESOS?

El pueblo se cansó, despertó y salió a la calle. Yo no estuve allá, estaría preso quizás. El día del estallido social en Cuba, se puso de manifiesto el compromiso de mucha gente y se notó. La prensa oficialista tiene un compromiso con el partido comunista o con la ideología, luego con la fotografía. Esa gente no tiene opinión, la prensa en Cuba es cero, nulo, no piensan, no razonan, no hacen nada.

El pueblo se cansó de todas esas injusticias. El estado cubano llega hasta tal ridiculez de vender cabezas de langostas al pueblo, ¡si la cabeza no tiene nada!. En Cuba no hay pescado, todo se lo llevan para los extranjeros, es un robo constante. Es una burocracia eterna, perpetua, de que no hay nada, ni medicamentos. Nos dicen que el capitalismo es malo, pero toda la gente que se va para el capitalismo prospera y vive mejor que cualquiera que viva en comunismo. Nos cansamos de las grandes mentiras, al menos las nuevas generaciones. 


¿TU COMPROMISO CON LA FOTOGRAFÍA ESTÁ POR ENCIMA DE...?

 El compromiso con la fotografía es mi vida. Yo arriesgué mi vida por comprarme una cámara en mi país. Abandoné todo por el sueño de convertirme en fotógrafo. Es el compromiso que tengo con la vida, con la sociedad, contribuir. Siempre me hago la pregunta de ¿qué puedo aportar yo a mi país o al país donde estoy? Según es lo que yo pueda aportar, así me van a retribuir. Mi mamá siempre decía "hacer bien y no mirar a quién", la energía del universo se encargará.


 

ERES EL PRIMER CUBANO FINALISTA DEL "ITALIAN STREET PHOTO FESTIVAL 2021" Y UNO DE LOS TRES LATINOAMERICANOS EN LLEGAR A LA FINAL EN UNO DE LOS EVENTOS MÁS PRESTIGIOSOS DE LA DISCIPLINA. ¡FELICIDADES!

Siempre me gusta concursar y estar participando cada vez que tengo el dinero o tengo la oportunidad. Es una forma de saber en qué nivel está uno según los jueces que juzguen. Es bueno mandar tus fotografías para su visionado y que la gente experta, que sabe, dé una valoración sobre tu trabajo y así saber por dónde uno tiene que ir. 

Decidí enviar una foto al festival de Italia de fotografía callejera y quedé finalista. Es un dominio total en esta modalidad: Europa, India, Asia y en América Latina muy pobre la participación.



¿POR QUÉ LA PRENSA OFICIALISTA CUBANA NO DA COBERTURA A ARTISTAS EXILIADOS? 

YO PIENSO QUE LA CULTURA Y LOS ARTISTAS EN LA DISCIPLINA QUE SEA, TIENEN QUE ESTAR POR ENCIMA DE LA POLÍTICA.

 La prensa oficialista, castrista, comunista, socialista, como se quiera llamar, tiene tantos nombres... para mí es un estado de capitalismo brutal, lo monopolizan todo.  No le dan cobertura a los jóvenes exiliados, nunca. Para ellos solo son artistas, personas o seres humanos, los que son comunistas, los demás no existen, solo son basura, gusanos. Así la prensa oficialista y los medios de comunicación, satanizan y le tronchan la carrera a muchas personas. Si dicen por televisión que son delincuentes pagados por Estados Unidos, se lo creen y es una muerte en vida.

Yo pienso que el arte no debe ser gubernamental, no tiene  que tener una ley. En Cuba es patria o muerte, si no estás con la patria comunista, te mueres.   


ME GUSTAN MUCHO LOS CONTRASTES DE TUS FOTOS Y SOBRE TODO EN COLOR. 

HÁBLANOS DE LOS COLORES DE CHILE

Tú sabes que para encontrar el color acá, tiene que ser al mediodía, donde la luz y los colores son más fuertes. Esta ciudad para mi gusto es muy gris con mucho edificio y muy oscura. Trato de mostrar la ciudad como me gustaría que fuera, llena de colores. Trato de dibujar mi propia ciudad. Cuando estoy en la calle miro 360 grados y anoto los lugares que me gustan para hacer una buena composición. Luego voy otro día y espero a que pase algo. Soy de los que esperan, siempre espero con el 35 mm.

Los colores son en mis fotografías la representación de mi frustración, de mi nostalgia, de mi exilio, de la añoranza de volver a Cuba. Lo triste y melancólico lo transformo en color.


AFOCONCE ES UN COLECTIVO DE FOTÓGRAFOS DEL CUAL PERTENECES. DIFUNDEN, EDUCAN Y DESARROLLAN CULTURA. ¿QUÉ NOS PUEDES CONTAR SOBRE EL PROYECTO LLAMADO "PRESENCIA"?

POR CIERTO, UN SALUDO A LOS AMIGOS DE AFOCONCE

AFoConce al principio lo fundamos Sebastián, Glenda, Max, yo y creo que estaba Isa también. Sebastián es un fotógrafo que me ha enseñado muchas cosas. Lo que es la fotografía callejera, documental y pienso que todo lo que soy hoy se lo debo a él. 

Creamos AFoConce con el objetivo de crear un estilo de fotografía latinoamericana, pero perdió el rumbo y entonces Sebastián se fue. Yo me quedé para aportar como emigrante acá a la ciudad, algo que no existía entonces. Había algunos grupos de fotografía pero eran muy "para adentro", muy elitistas, muy VIP. Nosotros nos abrimos más, trabajamos con la comunidad, difundimos y desarrollamos cultura como bien dices. Sin embargo el principio era ese, crear un estilo neto y autóctono de Latinoamérica. Que se reconociera ese estilo nada más verlo. Pero esto perdió el rumbo y muchos se desilusionaron y me quedé por una cuestión más de romanticismo. Es como un logro haber llegado a fundar con otros amigos algo que no existía y me siento muy orgulloso de eso. 

El proyecto "Presencia" surgió en cuarentena. Para cada cual ver su intimidad. O cómo cada uno interpreta su presencia; poder estar presente sin estar físicamente ahí. Cuestionarnos qué es la presencia en esta época de pandemia.


¿TE VEREMOS FOTOGRAFIANDO EN LAS CALLES DE BARCELONA ALGÚN DÍA?

Bueno, yo soy hincha del Barça, con Puyol siempre en la capitanía y amo Barcelona. La resistencia de Cataluña siempre tratando de independizarse. Me gusta de los catalanes su sentido de pertenencia, de no perder su idioma y siempre rescatando el catalán. 

Si me gustaría un día conocer el país que me colonizó, su gente etc. A mí me gusta hacer fotografía de calle pero en pueblos, no en ciudad. La ciudad no me gusta para nada, me satura. Prefiero lugares pequeños, pueblitos, que nadie conozca. ¿Para qué fotografiar lo que todo el mundo sabe no? Está todo tan hecho en la fotografía, que lo único que te queda hacer exclusivo y único es fotografiar lo tuyo, tu identidad. Por eso fotografío otros espacios. 

Cuenta la historia de tu barrio, de tu calle, de un vecino y eso es lo que te va a hacer único porque nadie más va a hacer eso.

 Lo esencial es invisible a los ojos.


 








Ruber Osoria
Ruber Osoria
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Cati Horrach
27 de diciembre, 2021
Qué maravillosa entrevista, Manu! Gracias por descubrirme a este gran artista, no sabes cuánto he aprendido! Ahora amo más el color e intentaré incorporarlo más en mis fotografías!

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